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Talla y uso del azabache en la joyería.

La talla del azabache es, desde hace varios siglos, un icono representativo de la artesanía compostelana. El azabache, duro y lleno de impurezas, es a su vez, un material de fácil fractura, siendo de talla difícil cuando se intenta esculpir con abundantes detalles y calados. Esta circunstancia, ha dotado al arte de la azabachería de una necesaria pericia y maestría para llegar a alcanzar los más altos y refinados márgenes expresivos. Se trabaja con jubías, limas y torno, adquiriendo mediante su pulido, un brillo intenso de color negro aterciopelado.

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Azabachero en su banco

Debido a la fragilidad del material, el trabajo del azabache requiere especiales cuidados . Así por ejemplo, no puede ser taladrado de una sola vez, pues el calor al que someteríamos la pieza, provocaría su ruptura. Se debe taladrar por mitades.

Antiguamente se tallaba con una navaja de barbero. Hoy en día se emplean aún cuchillas y gubías como herramientas de tallado. En la parte final del proceso de dar forma a la talla, también se usan micromotores o tornos de joyero. Posteriormente, se pasa al limado y lijado de la pieza, para terminar con el pulido y pulido-brillo de la misma. Las cuentas o bolas facetadas,  se pulen sobre una gamuza fijada en una tabla (llamado banco de azabachero) donde se aplica un tipo de abrasivo, y se va frotando lentamente hasta conseguir ese brillo característico. También se puede pulir con una pulidora, teniendo mucho cuidado de no calentar la pieza excesivamente.

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Pendientes regionales gallegos de plata y azabache

En general, la demanda de objetos de azabache siempre se ha dividido en cuatro grupos:

  1. -Objetos sacros y religiosos, ya demandados  como recuerdos por los primeros peregrinos. Normalmente de talla sencilla y de pequeño tamaño, tales como conchas o vieiras, cruces, rosarios, imágenes de Santiago, etc.
  2. -Objetos litúrgicos, hechos para el ámbito eclesiástico. Muchas veces, grandes obras de orfebrería y tallas mayor calidad y tamaño: custodias, cruces pectorales, cálices, báculos pastorales, etc.
  3. -Objetos ornamentales, de carácter puramente estético. Se relaciona con la joyería más actual, aunque siempre ha existido en mayor o menor medida: pulseras, broches, anillos, collares, colgantes, etc.
  4. -Objetos profanos y místicos, amuletos y talismanes. Higas o figas, cuernos, representaciones de animales como elefantes y tortugas, etc.

El azabache no se deteriora fácilmente. No le afecta ni los perfumes, ni los ácidos, la lejía u otro tipo de detergente o producto abrasivo. Es, por lo tanto, de muy fácil conservación. Para su limpieza y cuidado, es recomendable pasarle una gamuza o limpiarlo simplemente con agua templada y jabón neutro. Así mismo, el uso continuado y habitual de las piezas de azabache, es totalmente recomendable, adquiriendo mayor brillo con el roce de la piel y la ropa,